Difícilmente encontremos, en las investigaciones académicas, en los informes técnicos de los organismos de control u observadores externos e incluso en la crónica periodística alguna referencia a los familiares de las personas detenidas. Sin embargo, el paisaje urbano cercano a las prisiones se puebla, semanalmente y con extraordinaria regularidad, de una siempre creciente cantidad de personas que, sin encontrarse encerradas, mantienen relaciones continuas con quienes están detenidos.

Viven, como sostienen Adler y Longhurst (1994), en la “penumbra externa” de las prisiones, sus cotidianeidades resultan comprometidas, del mismo modo que sus patrimonios resultan confundidos con otro, menor pero de gran valor simbólico, que los detenidos obtienen mediante el trabajo al interior del penal.

Las biografías de estos familiares se encuentran atravesadas por la experiencia del encierro que lejos de ser individual, como lo postula el derecho penal, se extiende para abarcarlos y socializarlos en ella, poniendo de manifiesto que sólo “aparentemente” están afuera de la prisión.

¿Cómo tiene lugar este encuentro necesario –pero no por ello menos violento– entre los familiares de los detenidos y la institución penitenciaria? ¿Cuáles son los canales por los cuales las lógicas carcelarias colonizan las relaciones familiares? ¿Cómo las vuelven funcionales al sistema premial característico de las prisiones en Argentina? ¿De qué manera se exporta, a los familiares, el temor que rige las relaciones al interior de la prisión y cómo gestionan ellos esta violencia?

En el intercambio permanente y sostenido a lo largo de años, el sistema penal establece una relación bifronte con los familiares: mientras descarga sobre ellos –en especial sobre las mujeres, que son quienes sostienen el vínculo, afectivo y económico, ya sea otra mujer o un varón el detenido– una dosis significativa de violencia (la práctica de la requisa corporal es un ejemplo contundente de esto); se sirve de ellos para actuar su proyecto resocializador (o lo que queda de él). De hecho, lo que el trabajo etnográfico en la provincia de Santa Fe, puso al descubierto es hasta qué punto este intento de cooptación introduce diferenciaciones al interior del universo de familiares: serán “buenos” aquéllos que resulten útiles a la tarea resocializadora.

La propuesta de este seminario se focaliza en el relato de las personas involucradas para comprender de qué forma las muchas veces débiles estructuras familiares se organizan para sostener al detenido; cómo estas redes familiares y, en mayor medida aún, las extra-carcelarias adquieren un particular significado al interior de las prisiones, incorporándose como valor de cambio/regulador de las relaciones entre los mismos detenidos.

En síntesis, en cada uno de los encuentros propuestos, recuperamos algunas imágenes de un trabajo de investigación que se desarrolló durante casi dos años con personas detenidas y con sus familiares en la provincia de Santa Fe. La idea que los preordena es dotar de “materialidad” o bien indicar los “cuerpos” y los “afectos” involucrados allí donde gran parte de la literatura específica habla de “efectos invisibles” o “daños colaterales” del encierro.

Programa

Encuentro 1: “En la periferia de la prisión”

– Efectos más allá de los muros de la prisión: efectos limitados sobre las familias de los detenidos; efectos amplios sobre las comunidades de origen de los detenidos. Daños colaterales, efectos secundarios o efectos no deseados del encarcelamiento.
– Experiencia carcelaria alargada. La prisión como régimen despótico.
– La negociación con los familiares en la producción de una prisión quieta.
– La visita de los familiares en el plano material: cómo las jerarquías al interior de la prisión se construyen en dependencia de los vínculos familiares. La importancia del “rancho”. Los vínculos de dependencia y los procesos de prisionización secundaria de los familiares.
– ¿Qué dicen las mujeres?
– Ser o estar preso: el problema de mantenerlo

Encuentro 2: “Intentos de equilibrio institucional: la importancia de las carpas en la visita”

– La visita en el plano simbólico: cómo construir autonomía dentro de la prisión a partir de la inserción en las redes familiares.
– Los bienes aportados por los familiares y la obligación de la violencia.
– El trato con los familiares como factor de diferenciación.
– Las carpas según los familiares: umbrales de tolerancia.
– Requisas en el ingreso y carpas en el patio: la organización funcional que descarga el peso del vínculo en las mujeres de la familia.
– Las carpas como fuente de conflictos

Encuentro 3: “Procesos de exportación de las lentes carcelarias”

– Reestablecer el orden perdido.
– “Estaba cantado que terminaría acá” (o la prisión como desenlace de un sistema de vida).
– La regulación de las relaciones entre familiares y detenidos y entre los mismos familiares a partir del temor
– La colaboración inesperada: los hijos de los detenidos como agentes “resocializadores”. La familia útil
– Como los agentes del tratamiento (trabajadores sociales, terapistas ocupacionales) construyen la noción de la familia que colabora y aquélla que obstaculiza el “tratamiento”.
– El encarcelamiento como puerta de ingreso del sistema penal en la estructura familiar.

Encuentro 4: “Dos mundos atravesados por el mismo aire” (expresión con la que la esposa de un detenido sintetiza la relación entre el mundo de la prisión –adentro– y el mundo de los familiares –afuera)

– Continuidades y discontinuidades.
– ¿Less elegibility?
– La prisión como desenlace anunciado.
– “Hacer conducta” adentro y afuera (o la extensión de la cultura carcelaria).
– Colaboración con la recuperación: el valor agregado del “deber de visita”.
– Los estados de negación y la construcción del orden carcelario.

*Vanina Ferreccio. Es Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Padova, Italia con una Tesis titulada “La larga sombra de la prisión. Etnografía de los efectos extendidos del encarcelamiento en Santa Fe, Argentina”. Profesora-investigadora de Sociología en las Facultades de Ciencias Jurídicas y Sociales y de Humanidades y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral. Ha participado en diversas investigaciones sobre las condiciones de detención en la provincia de Santa Fe y ha coordinado el Observatorio “Prisión y derechos humanos” (UNL).

Rizoma

Donde quiera que estés, podés participar y ser parte activa de una comunidad de conocimiento sin límites definidos. Para esto, partimos de la interpretación de un escenario convergente repleto de oportunidades para la construcción compartida de saberes y el encuentro de múltiples enfoques a partir de propuestas pedagógicas diversas y sin centramientos clausurantes.

Ver todos

Comentarios

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

ADHERIRSE

La Facultad Libre se sostiene a partir del apoyo regular de una comunidad activa de personas que adhiere a ella y acompaña sus múltiples expresiones. El financiamiento colectivo hace posible la expansión de contenidos pedagógicos virtuales a través de Rizoma. Vos también podés apoyarnos!

$60 $90 $150 $300